jueves, 3 de mayo de 2007

EL MUSEO, LA PIEZA MODERNA DE EDUCACIÓN


El museo nacional considerado hoy como un elegante "palacio de gusto moderno", ha sido desde sus principios una obra intrigante ya que aparece en Colombia tempranamente como manifestación de una nueva concepción arquitectónica desarrollada concientemente bajo todos los parámetros requeridos y pensado de forma adecuada para la sociedad que fue construido. Prueba de su calidad es el funcionamiento que ha venido desarrollando, que a pesar del paso del tiempo, se mantiene vigente y enriquece cada vez más su especialidad, sin alterar el espíritu inicial con que fue diseñado.

El medio en el que se concibió el panóptico de Bogotá, es el escenario de mediados del siglo XIX, en el que Reed encuentra a su llegada, una reciente nación (para aquel entonces la Nueva Granada) devastada por las continuas luchas que se han librado desde la independencia y que se han prolongado en una guerra civil alimentada por las diferencias entre partidos políticos que se disputan continuamente el control del país. Esta guerra ha consumido todas las fuerzas de la población, los recursos económicos, la riqueza agrícola y ganadera, en fin, el país en términos generales presenta un estancamiento y empobrecimiento que se refleja en la dinámica de las ciudades, lo cual afecta de forma directa a Reed.

Es importante la figura del presidente, en aquel momento Tomás Cipriano de Mosquera, que se caracterizó por el espíritu progresista de su primera administración (de las cuatro que presidió), en la cual estableció la navegación a vapor en el río Magdalena, inició la construcción del primer ferrocarril, modernizó el sistema de pesas y medidas, abrió la escuela militar y dotó e incrementó el observatorio astronómico y la universidad.

Para todos estos propósitos de modernización necesitaba contar con profesionales, los cuales no había en el país, por ello llamo a varios extranjeros capacitados que se encargaran del desarrollo de las obras, entre los cuales se encontraba Reed contratado especialmente para la proyección y construcción del Capitolio Nacional.

Reed fue aceptado rápidamente en la élite criolla de tal forma que entabló amistad con los dirigentes políticos, entre ellos Tomás Cipriano de Mosquera, lo que lo unió en la causa de la construcción de la Nación y lo vinculó al desarrollo de varias obras en la ciudad.


La construcción del panóptico

Los enfrentamientos civiles de la época crearon a su vez niveles de violencia elevados y de esta forma aumentó igualmente el número de delincuentes en las calles. Así, para mediados de 1840 el gobierno se cuestiona sobre esta situación y debaten sobre las formas de castigo, pensando incluso en la pena de muerte; se inauguran entonces varias penitenciarias en el país, entre éstas la Penitenciaria Central, ubicada en Bogotá tomando parte del convento de San Francisco. Pasado un tiempo, tras debates se concluye que las condiciones en las que se encuentran los presos son infrahumanas, así, se decide construir una cárcel que pudiera albergar los presos en condiciones aceptables y en 1872 "Carlos Saenz, director de la penitenciaria Central obtiene la aprobación de la construcción del "panóptico" por parte del estado de Cundinamarca".

Se construiría entonces según los planos hechos por Thomas Reed en 1850 y se localizaría en el alto de San Diego a las afueras de la ciudad, "Con el objetivo de evitar a la ciudad un espectáculo tan poco grato como el de los presos sumariados o rematados".


El edificio

En planta se organiza en forma de cruz, y hacia el centro presenta un octógono que por su posición se convierte en el punto de acceso a cada brazo de la cruz. Según la tipología de Panóptico, este es el lugar desde donde se controla todo el presidio, pero existen planteamientos que aseguran que ésta no es la tipología del edificio, sobre esto se tratará mas adelante, el caso es que este no es un espacio de control sobre el resto del edificio y paradójicamente se planteó en el último piso una Capilla.




El brazo de acceso es más corto y remata con un volumen sobresaliente de la gran muralla. Las otras tres naves son destinadas a talleres en la planta de Basamento, y los dos niveles restantes a celdas individuales.

"Un aspecto que causa impacto en este edificio es su apariencia exterior, la muralla en piedra que lo rodea y forma la fachada principal es austera, desprovista casi completamente de ornamentación. El volumen del ingreso sobresale y rompe lo que podría ser un plano demasiado largo y monótono. La superficie del muro está interrumpida por pilares cuadrados a lado y lado de la única puerta y en las esquinas, y columnas dóricas adosadas al muro en los espacios intermedios. Una cornisa trabajada en forma muy sencilla, con líneas horizontales acusadas, remonta el plano de la fachada".

La fachada se muestra imponente y sobria, dando la sensación de monumentalidad, el manejo del material como acabado y estructura hacen de ésta muralla una obra tectónica dándole un valor que trasciende las épocas y se mantiene vigente.



El edificio proyectado por Thomas Reed para la penitenciaria de Cundinamarca de alguna forma manifiesta el pensamiento del arquitecto ante la situación social que vivía el país en ese momento, la cercanía con el General Mosquera y el ideal de construir nación comprometió a Reed con el desarrollo de este nuevo país y en los espacios que él plantea para una cárcel se pueden ver de la siguiente manera:

  • Destina una parte importante del edificio a talleres de trabajo, para que por medio de estas actividades los presos pudieran tener en la cárcel un lugar más de educación que de encierro.
  • El octágono central, que debiera se el punto de control, y de vigilancia es cambiado por una capilla, con la visión de educar moralmente a los presos, aprovechando de esta forma un punto importante en la morfología del edificio, Reed logra dar un carácter más humano desde la arquitectura.
  • Otros aspectos que denotan la nueva concepción de cárcel de Reed, es el tratamiento que le da al acceso, como si se tratara de un edificio público que debe recibir de forma agradable a quien ingresa a él, esto se da por medio de un patio frete al vestíbulo y patios laterales.

En conclusión Reed propone más que una cárcel, un centro de educación por medio de la cual se construye verdaderamente una nación.


Cambio de panóptico a museo

"El acontecimiento más importante, el que, de todos los que se realizaron en los últimos tiempos, tendrá la mayor trascendencia para el porvenir de la cultura Nacional, es seguramente la transformación en la sede de los museos nacionales del antiguo edificio de la penitenciaria central llamado más comúnmente panóptico".

Por el año de 1930 el panóptico resultó ya insuficiente para la población carcelaria y esto incrementó la violencia en el lugar, entonces el gobierno motivó la construcción de "La Picota".

En 1945 el gobierno expide una ley para el fomento de la creación de Colegios Mayores de Cultura Femenina y para tal, las entidades departamentales debieran disponer sus edificios.

Con esta ley, el panóptico llega a transformarse en museo nacional a nombre del Colegio Mayor Femenino.

"La transformación del mal llamado "panóptico" en museo fue idea de Mataño Arboleda (...) en los diarios capitalinos se glosó acerbadamente, sin razones valederas, la arquitectura y la ubicación de la prisión. En su defensa, previendo la posible demolición, Mataño sugirió la utilización de la fábrica en un gran museo Nacional".

Con la necesidad de adecuar el edificio para su nueva función se hicieron modificaciones, como abrir ventanas para tener mejor iluminación, se cambió las escaleras del octógono y se dispusieron otras en la nave de acceso, se quitaron los muros de las celdas para abrir galerías de exposición, se perforaron las dos plantas superiores del octágono, etc.

Sin embargo a pesar de las transformaciones que ha sufrido el edificio, no se ha perdido su carácter ni cualidades arquitectónicas planteadas originalmente, por el contrario, su nueva función resalta sus valores formales y espaciales, manteniendo su visión educativa que se extiende ahora al público: "Pero, con todo, la obra del palacio de los museos -pues asi conviene ahora llamarlo- es una realización admirable, y que permite, a la vez de manera altamente artística y popular, una vinculación directa entre la nación y sus monumentos del pasado, entre su pueblo y su cultura".


Definición

Uno de los atractivos del museo Nacional para nosotros es la expresión sobria del edificio, en el interés de saber por que se planteó así aparecen hipótesis como la de Alberto Saldarriaga que dice que por tratarse de una penitenciaria, debía usarse una arquitectura más racional y por eso hace referencias a una arquitectura de la ilustración. En este sentido, la ilustración como un movimiento de universalización del conocimiento, está estrechamente ligado con nuestra idea de la visión Educativa del edificio, puede ser que Thomas Reed esté ligado intelectualmente a éste pensamiento moderno de la época que se ve reflejado en el repertorio del edificio.

En Arquitectura, para esta época se daban pasos importantes en Europa en la expresión de los edificios, pues la composición seguía los cánones clasicistas pero se depuraban los volúmenes y se limpiaban del ornamento. Seguramente esto influyó en las decisiones de Reed sobre el aspecto del edificio, en cuanto a volúmenes, como ornamento y planta.

Sobre la tipología del edificio encontramos que no corresponde a la forma espacial anular propuesta por Bentham bautizada como panopticón y tampoco con las referencias de Cárceles Europeas propuestas bajo el concepto del "castigo total, del aislamiento más riguroso del preso" hechas por Haviland hacia 1820. En cambio son más evidentes las relaciones con las teorías de Quatremere de Quincy en cuanto a los enunciados de: "forma-composición-tipo, teoria del caracter, y utilidad y forma", que en resumen afirman que la tipología de los edificios deriva de la composición, ésta a su vez de la relación entre forma y función que simultáneamente definen el caracter del edificio cargado de una fuerte simbología. Así, estos son los parámetros de diseño que Reed se propuso: "lograr una penitenciaria que deriva su fuerza y su valor arquitectónico de la capacidad expresiva de su origen tipológico, por el medio exclusivo de la manipulación de códigos planimétricos, y haciendo uso de su propia imaginación creativa en el manejo de la forma, de los ejes compositivos y del dimensionamiento".



Reed y la arquitectura moderna

Sin duda Thomas Reed fue un arquitecto moderno en Colombia, pues trajo consigo una nueva arquitectura, introduciendo el academicismo europeo y alejándose así de la tradición constructiva de la colonia.

Aquí reconocemos a Thomas Reed como un arquitecto excepcional y no como "uno de los ingenieros con nociones de arquitectura usuales en la época", pues edificios como el capitolio demuestran que Reed es neoclasicista y ecléctico, propio del academicismo del siglo XIX, pero que no sigue de forma literal los modelos "apropiados" para un determinado edificio. Así, Reed no dispuso en el capitolio ni de un frontis sobre el pórtico columnado, ni de volumen sobresaliente para indicar un acceso o jerarquía, ni de una cúpula que enfatizara el edificio; la limpieza del volumen, el único plano de fachada, la sencillez del ritmo y la poca ornamentación en la fachada hacen de ésta una obra original en la estética de Reed que lo une a los principios formales del edificio del Museo Nacional, es sorprendente que se haya mantenido el espíritu del Capitolio pese a todas las criticas e intentos de modificarlo para que fuera acorde con las normas del momento.



El panóptico es una pieza interesante en el sentido que es una muestra genuina de arquitectura de la Ilustración, que constituye los primeros pasos hacia la arquitectura moderna, la cual está libre de ornamentos y se presenta pura volumétricamente, en la cual además se manejan conceptos tectónicos, es decir, donde estructura y material son los únicos definidores del espacio. En el panóptico estos principios están presentes, y fueron reconocidos por personajes tan importantes como Le Corbusier: "Los cuatro días que permaneció Le Corbusier en Bogotá le alcanzaron para ver las montañas, apreciar el Capitolio y la capital, visitar la facultad de arquitectura y llevarse una impresión general del clima de la ciudad. (…) La visita del gran maestro alcanzó también a trascender en la historia del "panóptico", pues a la visita de ésta edificación, Le Corbusier afirma que se trata del inmueble mas hermoso e imponente de la capital y aplaude como a la mejor, la idea de instalar el museo en el panóptico".


Nos parece que a lo largo de la historia colombiana no se dió ninguna importancia a éste ejemplo arquitectónico, sino que permaneció allí simplemente observado sin producir grandes influencias. Talvez su importancia radica más en el espíritu educativo, que ahora como museo es mas explicito y que actúa culturalmente recordando lo que somos, estableciendo nuestra identidad y continuando con la misión de construir Nación.


BIBLIOGRAFÍA

Arango, Silvia. "Historia de la arquitectura en Colombia", ED. Universidad Nacional, Bogotá, 1990.

Saldarriaga, Alberto. "En busca de Thomas Reed", Fundación para la promoción de la investigación y la tecnología del banco de la República, Bogotá, 2002.

Segura, Martha. "Itinerario del Museo Nacional de Colombia 1823-1994", Tomo ii Historia de las sedes, Instituto Colombiano de cultura Museo Nacional de Colombia, Bogotá, 1995.

Museo de arquitectura Leopoldo Rother. Imágenes, planos, exposición "En Busca de Thomas Reed", Bogotá, 2006.



Elaborado con Juan Pablo Alfonso el 07 de julio de 2006 en Bogotá

Revisado y orientado por la profesora Arq. Maria Claudia Romero, Historia IV